Sentir mucho, pensar mucho... y acabar agotado

Psicoterapia para personas con Altas Capacidades

Psicoterapia para personas con altas capacidades que sienten que su forma de pensar, sentir o relacionarse está empezando a pesar demasiado.

 

Psicóloga General Sanitaria con experiencia acompañando a personas con altas capacidades. 

Terapia online y presencial en Barcelona.

 

Tener altas capacidades no siempre significa que todo resulte más fácil.

A veces significa darle vueltas a todo, sentir las emociones con mucha intensidad o tener la sensación de que tu cabeza nunca termina de bajar el volumen.

Puede que desde fuera parezca que «todo te va bien», mientras por dentro conviven la autoexigencia, el perfeccionismo, la ansiedad o una sensación constante de no terminar de encajar.

Cada persona vive las altas capacidades de una forma diferente. Pero cuando estas características generan sufrimiento, contar con un espacio donde entenderlas puede marcar una gran diferencia.

¿Te reconoces en algo de esto?

Tener altas capacidades no significa vivir todas estas experiencias, ni mucho menos. Pero si algunas de ellas te resultan familiares y están generando malestar, la terapia puede ayudarte a comprenderlas y relacionarte con ellas de una forma diferente.

  • Tu cabeza no parece tener botón de pausa. Analizas, anticipas, repasas conversaciones y das vueltas a decisiones incluso cuando sabes que seguir pensando no está ayudándote.
  • Te exiges muchísimo. Te cuesta aceptar que algo no salga como esperabas y descansar puede resultar más difícil de lo que debería.
  • El perfeccionismo acaba jugando en tu contra. Nunca parece suficiente, y conseguir algo que querías puede durar poco antes de que aparezca el siguiente “debería”.
  • A veces tienes la sensación de ser demasiado: demasiado intenso, demasiado sensible, demasiado exigente o demasiado complicado.
  • Te cuesta encontrar personas con las que sentirte realmente comprendido y, en ocasiones, adaptarte a los demás termina resultando agotador.

O quizas simplemente llevas tiempo sintiendo que algo no termina de encajar y quieres entender mejor qué está pasando.

No hace falta tocar fondo para empezar terapia.

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No hay nada que arreglar en quién eres.

 

Las altas capacidades no son un problema psicológico ni una enfermedad. Muchas personas viven esta característica con bienestar.

Sin embargo, cuando se combinan con una elevada autoexigencia, una gran intensidad emocional o la sensación de no encajar con los demás, pueden aparecer dificultades que afectan al bienestar y a la calidad de vida.

La terapia no busca cambiar quién eres. Busca que puedas vivir esa forma de ser con menos desgaste y más libertad.

 

No se trata de dejar de pensar mucho. Se trata de que pensar mucho deje de hacerte sufrir.

¿Cómo trabajaremos?

 

No vengo a decirte que dejes de darle vueltas a las cosas. Probablemente esa forma de pensar también te haya ayudado mucho en otros momentos de tu vida.

Lo que sí haremos será entender cuándo esa capacidad deja de jugar a tu favor y empieza a convertirse en una fuente de desgaste.

La terapia no busca cambiar quién eres, sino ayudarte a vivir con menos lucha, menos autoexigencia y más libertad para dirigir tu vida hacia lo que realmente es importante para ti.

Trabajo desde las Terapias Contextuales, adaptando cada proceso a la persona que tengo delante. Porque no hay dos formas iguales de vivir las altas capacidades, y tampoco debería haber dos terapias iguales.

 

Quizás te estés preguntando…

 

¿Necesito tener un diagnóstico de altas capacidades?

 

No. Muchas personas llegan porque se reconocen en determinadas experiencias o porque están en proceso de evaluación. La terapia puede ser útil independientemente de que exista un informe o un diagnóstico formal.

 

¿Las altas capacidades son el motivo del malestar?

 

No necesariamente. Las altas capacidades no son un problema psicológico. Sin embargo, determinadas características, como la autoexigencia, la intensidad emocional o la sensación de no encajar, pueden generar sufrimiento y merece la pena comprender cómo están influyendo en tu vida.

 

¿Y si no sé explicar qué me pasa?

 

No hace falta llegar con las ideas claras. Muchas personas empiezan la terapia con una sensación difícil de describir: solo saben que algo no termina de funcionar como les gustaría. Ese puede ser un buen punto de partida.

 

 

¿Hablamos?

 

Si has llegado hasta aquí, quizá haya algo de lo que has leído que ha resonado contigo.

Si crees que puede ser un buen momento para empezar terapia o simplemente quieres resolver alguna duda, puedes escribirme sin compromiso. Estaré encantada de leerte.

 

Primera llamada de valoración gratuita y sin compromiso.

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